Historia de Parque rural de Anaga y cronología del área protegida
El Parque rural de Anaga se originó dentro del marco de la legislación medioambiental de las Islas Canarias promulgada a finales de la década de 1980. En 1987, el área fue clasificada inicialmente como parque natural bajo la Ley 12/1987 del 19 de junio, la cual declaró una serie de espacios naturales protegidos en todo el archipiélago. Siete años después, en 1994, las Islas Canarias reclasificaron el territorio como parque rural mediante la Ley 12/1994 del 19 de diciembre, reflejando tanto sus valores naturales como la persistencia de comunidades rurales habitadas dentro de sus límites.
El impulso para elevar a Anaga a un reconocimiento internacional comenzó en marzo de 2013, cuando el Consejo de Coordinación de la Red Canaria de Reservas de la Biosfera aprobó por unanimidad una propuesta para nominar a todo el macizo de Anaga como Reserva de la Biosfera de la UNESCO. La iniciativa contó con el apoyo del Gobierno de Canarias y fue respaldada por las universidades de La Laguna, Las Palmas de Gran Canaria y la Complutense de Madrid. El 24 de septiembre de ese mismo año, el comité español del Programa sobre el Hombre y la Biosfera de la UNESCO otorgó su aprobación formal a la candidatura, y la nominación fue remitida al Consejo Internacional de Coordinación de la UNESCO.
La aprobación final llegó el 9 de junio de 2015, durante la reunión anual de la UNESCO en París, cuando el macizo de Anaga fue declarado oficialmente Reserva de la Biosfera. La designación reconoció tanto la excepcional riqueza biológica del área, incluyendo su flora y fauna endémica, como su importancia cultural al tratarse de un paisaje rural habitado con profundos vínculos históricos con la población guanche prehispánica y las posteriores comunidades canarias. Este reconocimiento de la UNESCO extendió el estatus de protección de Anaga más allá de su marco regional existente y reforzó su identidad como uno de los espacios naturales más importantes de las Islas Canarias después del Parque Nacional del Teide.
Vida silvestre y especies destacadas de Parque rural de Anaga
El Parque Rural de Anaga es significativo por su fauna rica en endemismos, particularmente por su avifauna e invertebrados. Debido a que la península conserva áreas sustanciales de laurisilva nativa y sustenta un elevado número de especies vegetales endémicas, alberga también una de las comunidades animales más distintivas de las Islas Canarias. El parque ha sido reconocido formalmente como Zona de Especial Protección para las Aves bajo las directivas de la Unión Europea, principalmente por la importancia de sus bosques de laurisilva para las especies forestales.
Entre las especies más emblemáticas del parque se encuentra la paloma rabiche, un endemismo macaronésico cuya supervivencia en el archipiélago depende en gran medida de la integridad de la laurisilva de Anaga. Este bosque proporciona un hábitat crítico de cría y alimentación para la especie y se considera vital para su población general. Otras aves endémicas de la Macaronesia o de Canarias también encuentran refugio dentro de los variados hábitats del parque, beneficiándose de la complejidad estructural de los bosques, los acantilados y los barrancos.
Los matorrales de menor altitud y los acantilados costeros proporcionan hábitat para reptiles e invertebrados especializados en los entornos xéricos de las islas. La integración de reservas naturales integrales como El Pijaral e Ijuana dentro de los límites del parque ofrece una protección adicional para la fauna sensible al restringir el acceso humano a las zonas ecológicamente más frágiles. En conjunto, el perfil de vida silvestre de Anaga está estrechamente vinculado a la conservación de su vegetación nativa y de su cubierta forestal.









