Historia de Área Natural de Manejo Integrado San Matías y cronología del área protegida
La idea de proteger el territorio de San Matías apareció por primera vez en el Plan de Uso de Suelo (PLUS) de 1995 del Departamento de Santa Cruz, el cual identificó el área como Reserva de Inmovilización debido a sus características ecológicas excepcionales y su importancia para salvaguardar el bosque seco chiquitano, el Pantanal boliviano y el Cerrado. Tras esta designación, el Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado, la Prefectura de Santa Cruz y la Dirección Nacional de Conservación de la Biodiversidad, con el apoyo del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), realizaron estudios y desarrollaron la propuesta técnica que condujo a su establecimiento formal.
El 31 de julio de 1997, el Área Natural de Manejo Integrado San Matías fue creada oficialmente mediante el Decreto Supremo 24734 como parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Bolivia. El objetivo original era la protección del Pantanal boliviano, pero el área fue posteriormente ampliada para incluir porciones significativas del bosque seco chiquitano y la serranía de Sunsas.
En 2001, San Matías recibió reconocimiento internacional cuando fue declarado Humedal de Importancia Internacional bajo la Convención de Ramsar. Esta designación destacó el papel crítico del área en la hidrología regional y su valor excepcional como uno de los complejos de humedales tropicales más importantes de América del Sur.
Vida silvestre y especies destacadas de Área Natural de Manejo Integrado San Matías
El ANMI San Matías alberga uno de los conjuntos faunísticos más diversos de Bolivia, lo que refleja la superposición de tres regiones biogeográficas principales. Entre los mamíferos más emblemáticos se encuentran el tapir de tierras bajas, el lobo de crin, el jaguar, el armadillo gigante, la nutria gigante, el ciervo de los pantanos, el ciervo de las pampas y el pecarí de labios blancos. La combinación de llanuras aluviales, bosques secos y hábitats de cerrado permite que especies típicas de ecosistemas muy diferentes coexistan dentro de la misma área protegida.
La avifauna es igualmente impresionante. El área alberga docenas de especies relevantes para la conservación, incluyendo el guacamayo jacinto, el jabirú y una amplia variedad de aves de humedal y forestales. Los reptiles, como el caimán de anteojos y el yacaré negro, son comunes en las vías fluviales, mientras que los anfibios prosperan tanto en hábitats acuáticos como terrestres. Según los inventarios documentados, se cree que cientos de especies de aves, cerca de 500 especies de mamíferos y más de 120 especies de anfibios habitan el área, aunque las investigaciones en curso continúan refinando estas cifras.
La presencia de especies emblemáticas y amenazadas es uno de los valores de conservación definitorios del área protegida. Especies como la nutria gigante, el ciervo de los pantanos, el guacamayo jacinto, el lobo de crin y el armadillo gigante destacan la importancia del área como refugio para la fauna sudamericana que enfrenta disminuciones poblacionales a nivel regional.



