Historia de Banco de Galicia y cronología del área protegida
El Banco de Galicia permaneció poco conocido durante gran parte de la era moderna debido a que se encuentra en aguas abiertas relativamente profundas del Atlántico, lejos de la costa. La información científica sobre el monte submarino y sus ecosistemas era escasa, y solo se había llevado a cabo un número limitado de investigaciones biológicas in situ antes de principios del siglo XXI.
La conciencia pública y científica sobre el banco cambió drásticamente tras el hundimiento del petrolero Prestige en 2002 frente a la costa gallega. El desastre despertó un nuevo interés por el entorno marino circundante y llamó la atención sobre el Banco de Galicia, en gran medida inexplorado. Como consecuencia, los investigadores comenzaron a estudiar la región de forma más exhaustiva, lo que a su vez reveló la importancia ecológica de sus comunidades de corales y su fauna de aguas profundas.
Estas investigaciones condujeron finalmente al reconocimiento oficial de su conservación. El sitio fue propuesto y aceptado como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), y finalmente designado como Zona Especial de Conservación (ZEC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Organizaciones medioambientales, particularmente WWF, instaron a las autoridades españolas a implementar las protecciones asociadas a la Directiva de Hábitats europea y a considerar una mayor designación dentro de marcos internacionales como el convenio OSPAR.
Vida silvestre y especies destacadas de Banco de Galicia
La fauna del Banco de Galicia se caracteriza por especialistas de aguas profundas que prosperan en la compleja batimetría del monte submarino. Se han documentado aproximadamente 86 especies de peces en torno al banco, incluidas 11 especies de elasmobranquios, como tiburones y rayas. Entre las especies notables se encuentran Dalatias licha, un tiburón de aguas profundas, y Dipturus batis, una raya que ha sido propuesta como especie amenazada bajo el convenio OSPAR para el Atlántico noroccidental.
Otros peces teleósteos importantes registrados en la zona incluyen Epigonus telescopus, Lepidion eques, Malacocephalus laevis y Trachyscorpia cristulata. La comunidad de invertebrados bentónicos es igualmente diversa: las esponjas, las estrellas de mar y las gorgonias abundan en las zonas de alimentación por filtración, mientras que los crustáceos depredadores recorren las laderas. Entre estos últimos, destaca el cangrejo de profundidad Chaceon affinis por su interés para la pesca comercial.
Los mamíferos marinos, como cetáceos, tortugas marinas y aves marinas, también están asociados al banco, aprovechando la productividad y la complejidad batimétrica que el monte submarino crea en aguas oceánicas por lo demás abiertas.








