Historia de Borkener See y cronología del área protegida
La historia del Borkener See es inseparable de la historia de la minería del carbón en el Borkener Braunkohlerevier. Entre 1954 y 1975, la mina a cielo abierto Grube Altenburg IV transformó el paisaje al suroeste de Borken; para ello se desplazaron enormes volúmenes de sobrecarga con el fin de acceder a las vetas de lignito situadas bajo las tierras bajas de la Westhessische Senke.
Cuando la mina cerró, el hueco residual entró en una larga fase de recuperación que duró desde 1975 hasta 1992. Los planes iniciales se inclinaban hacia un llenado acelerado y la conversión del lago resultante en una zona de ocio, pero los estudios ecológicos revelaron que se trataba de una masa de agua ligeramente alcalina y pobre en nutrientes, más adecuada para la conservación que para la recreación. Este cambio de enfoque condujo directamente a una protección formal: en 1990, el lago y sus orillas fueron declarados reserva natural.
Desde entonces, el sitio ha acumulado niveles adicionales de reconocimiento. En el año 2000 fue designado zona FFH bajo la Directiva de Hábitats de la UE y, en 2008, se añadió a la red de sitios de la Directiva de Aves de la UE. La compra de terrenos circundantes por parte de la Stiftung Hessischer Naturschutz, junto con el gobierno federal, fue un paso clave para proteger la cuenca de los aportes agrícolas de nutrientes que, de otro modo, habrían empujado al lago hacia la eutrofización.
Vida silvestre y especies destacadas de Borkener See
La importancia de la fauna del lago está dominada por las aves. Funciona como una importante zona de parada y descanso para aves acuáticas migratorias, limícolas y charranes, con especies como el negrón común y el fumarel común documentadas entre los visitantes que el lugar alberga.
Más allá de los visitantes migratorios, el mosaico de aguas abiertas, marismas y terreno pionero alterado de la reserva sostiene una avifauna residente y reproductora típica de los grandes lagos protegidos en el centro de Alemania. La prohibición deliberada de actividades recreativas acuáticas mantiene las perturbaciones en niveles bajos, lo cual ha sido un factor clave para preservar el valor ornitológico del sitio a nivel regional y europeo.










