Historia de Mariannenaue y cronología del área protegida
Mariannenaue existió originalmente como dos islas separadas, formadas hace aproximadamente 10.000 años a partir de sedimentos calcáreos arrastrados desde los Alpes por el Rin. Las islas se fusionaron de forma natural en el siglo XVIII debido a la sedimentación continua, y la leve depresión limítrofe, aún cubierta por bosque de llanura aluvial, es visible hoy en día en toda la superficie.
La parcela oriental, más pequeña, había pertenecido desde tiempos antiguos a la propiedad caballeresca que más tarde se convertiría en el Schloss Reinhartshausen. La parcela occidental, mucho mayor y conocida como Hattenheimer Aue, estuvo en manos de la familia Langwerth von Simmern desde 1464 y fue administrada históricamente bajo el tribunal caballeresco de Ingelheim antes de ser reasignada, tras largas disputas legales, al Rheingau en el siglo XVIII. Algunos historiadores locales han sugerido que esta misma isla es el lugar donde el emperador Luis el Piadoso murió en el año 840, frente a Ingelheim.
En 1800, el conde Clemens August von Westphalen adquirió ambas porciones de la isla junto con el Schloss Reinhartshausen. Las unificó bajo el nombre de Westfälische Aue y diseñó un parque paisajístico alineado con el castillo. En 1902, la isla fue rebautizada como Mariannenaue en honor a la princesa Mariana de Orange-Nassau, quien había sido propietaria del castillo desde 1855 y vivió allí hasta su muerte en 1883.
Vida silvestre y especies destacadas de Mariannenaue
Mariannenaue alberga una fauna fluvial insular distintiva, conformada por su mezcla de bosque, aguas tranquilas y riberas expuestas. La isla está registrada como zona de cría para cormoranes, garzas reales y milanos negros, y funciona como lugar de descanso e invernada para numerosas especies de aves migratorias que se desplazan a lo largo del corredor del Rin. Se ha documentado la presencia de una especie rara de castor residente en la isla.
En cuanto a los mamíferos de mayor tamaño, el corzo y el jabalí son cazados activamente aquí, y el propio río actúa como una ruta de cruce habitual: los animales nadan desde ambas orillas del continente para llegar a la isla y regresar, por lo que la población no está aislada. Esta apertura también tiene consecuencias ecológicas: a finales de 2024 se confirmaron casos de peste porcina africana en jabalíes de la isla y en la margen derecha del continente adyacente, entre Erbach y Hattenheim, lo que ilustra hasta qué punto la dinámica de la fauna de la isla está estrechamente vinculada a la de las tierras circundantes de Rheingau.









