Historia de Reserva Natural Moulin de Vert y cronología del área protegida
La historia de Moulin de Vert está estrechamente ligada a la transformación del Ródano. Lo que ahora es una reserva de llanura aluvial boscosa formó parte en su día del cauce activo del río, hasta que la construcción de la presa de Verbois en la década de 1940 canalizó y rectificó el río, dejando tras de sí una extensión de terreno modelada por el antiguo curso de agua.
En 1956, la zona fue designada como una de las primeras áreas protegidas del Cantón de Ginebra. Tras esta protección inicial, la década de 1970 vio la creación más deliberada de una reserva natural y, a partir de finales de esa misma década, comenzó la configuración activa del hábitat. El Étang des Isles se creó en 1978 y, en 1992, se añadió el Étang Robert Hainard, ampliándose simultáneamente la reserva. La grava descubierta durante estas obras se vendió para financiar otros proyectos naturales, integrando un mecanismo financiero inusual en el desarrollo del lugar.
El paso formal más significativo se produjo en 2001, cuando Moulin de Vert fue catalogado como zona de desove de anfibios de importancia nacional, una designación que desde entonces ha marcado el seguimiento y la gestión continuos. Para 2010, los estudios ya habían documentado un descenso en las poblaciones de anfibios desde su inclusión en el inventario, lo que demuestra tanto el valor de la reserva como las presiones a las que se enfrentan las especies de humedales en la región.
Vida silvestre y especies destacadas de Reserva Natural Moulin de Vert
El perfil de fauna de Moulin de Vert es inusualmente amplio para una reserva de tierras bajas suiza. El sitio cuenta con más de 300 especies animales registradas, con una comunidad que abarca anfibios, reptiles, aves, mamíferos e invertebrados.
Entre los mamíferos, los habitantes más visibles son el jabalí, el corzo y el tejón europeo, que utilizan las zonas boscosas de la reserva. La diversidad de reptiles es especialmente notable: 10 de las 11 especies de reptiles nativas del Cantón de Ginebra se han registrado aquí, incluida la víbora áspid, una especie venenosa de interés para la conservación, junto con especies de tortugas que utilizan los hábitats de pradera y los bordes de los estanques.
La avifauna es igualmente conspicua. La reserva alberga una población reproductora que incluye halcones peregrinos, que prefieren los sitios de anidación en acantilados y árboles grandes, y martines pescadores, estrechamente vinculados a los hábitats fluviales y de estanques. Un puesto de observación de aves dedicado dentro de la reserva subraya la importancia del sitio para la observación de aves. Los anfibios, el grupo que motivó la designación nacional de la reserva, han sido objeto de un seguimiento a largo plazo; para 2010, los observadores ya habían registrado descensos en las poblaciones de anfibios desde el inventario de 2001, lo que indica tanto la importancia como la vulnerabilidad de este componente de la fauna de la reserva.








