Historia de Zona Protectora Forestal Vedada Cuenca Hidrográfica del Río Necaxa y cronología del área protegida
La historia de la Zona Protectora Forestal Vedada Cuenca Hidrográfica del Río Necaxa está estrechamente ligada al desarrollo de la energía hidroeléctrica en el centro de México. El potencial del río fue reconocido a finales del siglo XIX, con importantes proyectos de construcción de presas que comenzaron alrededor de 1890. Durante las décadas siguientes, se construyó un sistema de embalses en toda la cuenca del Necaxa y sus afluentes, incluidas las presas Necaxa, El Tejocotal, Los Reyes, Nexapa y Tenango, que almacenan colectivamente grandes volúmenes de agua para la generación de energía.
El 20 de octubre de 1938, el presidente Lázaro Cárdenas firmó un decreto que establecía la cuenca del río Necaxa, en Hidalgo y Puebla, como zona forestal protegida. El decreto tenía como objetivo preservar los bosques y el microclima de la cuenca, evitar la erosión del suelo, regular el caudal de los ríos y garantizar la seguridad a largo plazo de la producción hidroeléctrica. Esto convirtió a la cuenca del Necaxa en una de las iniciativas modernas de protección forestal más tempranas de México, anterior a la legislación ambiental más amplia del país.
En 2002, el gobierno mexicano actualizó la designación del área al reclasificarla como área de protección de recursos naturales con un mandato de conservación más integral. Posteriormente, el 2 de febrero de 2008, los cinco embalses dentro de la cuenca fueron designados formalmente como Humedal de Importancia Internacional Ramsar, reconociendo la importancia ecológica e hidrológica de la cuenca a escala global.
Vida silvestre y especies destacadas de Zona Protectora Forestal Vedada Cuenca Hidrográfica del Río Necaxa
La cuenca del Necaxa es de especial importancia para las aves acuáticas, sobre todo en los embalses y a lo largo de los corredores fluviales. El sistema de presas alberga garcetas grandes, garcetas nivales, garzas azules, cormoranes neotropicales, martines pescadores de collar y martines pescadores verdes, lo que convierte a la zona en un hábitat notable para las aves acuáticas de interior en el centro de México. La combinación de márgenes boscosos y aguas abiertas proporciona condiciones de alimentación, descanso y anidación para estas especies.
Entre los anfibios, la rana de Puebla (Lithobates pueblae), una especie en peligro de extinción, habita en el río y su cuenca. La presencia constante de estas especies de distribución restringida subraya el papel de los bosques protegidos y el agua corriente limpia en el sustento de la biodiversidad de agua dulce. Si bien el área no es conocida principalmente por sus grandes mamíferos, el terreno boscoso proporciona hábitat para la fauna típica de la Sierra Madre Oriental, lo que favorece la conectividad ecológica regional.




