Historia de Alberca de los Espinos y cronología del área protegida
La historia humana del lago es muy anterior a sus actuales designaciones legales. En tiempos prehispánicos, el sitio, conocido localmente como axalapasco, era un lugar de culto vinculado a Tiripeme Curicaueri, una deidad asociada con el cosmos purépecha, y también servía como punto donde los habitantes locales se bañaban y reunían.
Tras la conquista española, los misioneros franciscanos adaptaron el lago como sitio para bautizar a los indígenas. Según la tradición local, esto enfureció a Tiripeme, de quien se decía que provocaba remolinos que arrastraban al agua a las mujeres que se bañaban o lavaban ropa. El 15 de octubre de 1550, se cuenta que el fraile Jacobo Daciano subió al volcán, erigió una cruz y roció agua bendita sobre el lago; según se relata, un gran remolino emergió y huyó, tras lo cual el fraile nombró formalmente al lago en honor a Santa Teresa. La celebración de Santa Teresa el 15 de octubre continúa como un marcador de este replanteamiento del sitio en la era colonial.
En la historia institucional moderna, el área circundante fue declarada área natural protegida por el estado de Michoacán el 14 de marzo de 2003, otorgándole un reconocimiento de conservación formal. Su importancia ecológica fue reafirmada internacionalmente el 2 de febrero de 2009, cuando el sitio fue catalogado como humedal Ramsar. Desde 2005, se ha desarrollado una modesta infraestructura recreativa alrededor del lago para facilitar el acceso público gestionado bajo el gobierno municipal de Jiménez.
Vida silvestre y especies destacadas de Alberca de los Espinos
El perfil de fauna de la Alberca de los Espinos combina un componente acuático centrado en el lago con una fauna terrestre propia de las tierras altas en las laderas del cráter. El lago alberga peces nativos mexicanos como los charales del género Chirostoma, el tiro aleta negra y el tiro bulldog, junto con carpas euroasiáticas introducidas, lo que refleja tanto la diversidad nativa remanente como la renovación moderna de especies.
En tierra y en el matorral y bosque circundante, los observadores pueden encontrar zorra gris, zorrillo listado, gato montés, tuzas, conejo serrano y tlacuache norteño. La avifauna incluye la tortolita mexicana, el correcaminos menor y el aguililla colirroja, con especies adicionales asociadas a los humedales como el pato mexicano y los zampullines que contribuyen al interés del sitio para la observación de aves. En conjunto, las comunidades de vida silvestre reflejan la mezcla de hábitats de humedal, matorral y bosque de tierras altas de la región de la Ciénega de Zacapu.






