Historia de Valle del Lunarejo y cronología del área protegida
Valle del Lunarejo se estableció por primera vez como área protegida en 2001 bajo el decreto n.º 10839/01 de la Intendencia de Rivera, el cual reconoció el valor natural regional del valle y sentó las bases para una protección más formal. Aunque las tierras dentro del área protegida son en gran parte de propiedad privada, el decreto creó un marco para la gestión coordinada entre el gobierno local, las autoridades nacionales y los propietarios de las tierras.
Un segundo paso, más formal, se produjo en octubre de 2009, cuando el decreto n.º 476/009 del 14 de octubre de 2009 seleccionó y delimitó el área de Valle del Lunarejo para su inclusión en el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas de Uruguay, asignándole la categoría de Paisaje Protegido. Bajo este marco, la gestión es compartida entre la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA), la Intendencia de Rivera (IMR) y los propietarios de la Colonia Aparicio Saravia, que es administrada por el Instituto Nacional de Colonización (INC). Esta historia refleja la formalización gradual de la protección para un área cuyos valores naturales habían sido reconocidos durante mucho tiempo a nivel local, pero que requerían una designación a nivel nacional para asegurar una conservación duradera.
Vida silvestre y especies destacadas de Valle del Lunarejo
El Valle del Lunarejo es especialmente significativo por su avifauna. Se han registrado más de 150 especies de aves en el área, incluidas algunas que están esencialmente restringidas a esta región de Uruguay y otras que mantienen poblaciones notablemente mayores aquí que en otras partes del país. Las especies características incluyen la seriema, la catita chirirí, el tachurí coludo, la bandurria amarilla, la viudita colorada, el gavilán pardo y el corbatita boina negra, entre otros, lo que refleja una mezcla de comunidades de aves de campo abierto y de bosque.
El valle es también un área importante para la herpetofauna. La ranita uruguaya y el sapito de Devincenzi se encuentran entre los anfibios más representativos, mientras que las especies de reptiles incluyen la víbora de cascabel, que está localmente extinta en el sur de Uruguay pero persiste aquí, junto con la yarará, la víbora de coral y la crucera. Los registros de mamíferos incluyen el oso hormiguero chico, el tatú rabo molle, el margay, el coatí, el coendú, el zorro perro, la comadreja mora, el jabalí y el guazubirá, lo que indica una fuerte presencia de pequeños carnívoros nativos, armadillos y ungulados típicos de las tierras silvestres del norte de Uruguay. En conjunto, estos grupos hacen del área protegida un sitio clave para comprender la biodiversidad interior del país.





